Según el informe del Instituto Nacional de Salud (INS) del 2024, de los 6.729 casos de intoxicación por productos para la protección de cultivos registrados en el país, el 76,4% se originó durante el almacenamiento o la manipulación inadecuada dentro de las viviendas de los agricultores.
Antes de que salga el sol y mientras el campo comienza a despertar, miles de agricultores colombianos ya están trabajando para producir los alimentos que llegan a nuestras mesas. Cada jornada representa esfuerzo, experiencia y dedicación, pero también implica decisiones que pueden marcar la diferencia entre una labor segura o una situación que ponga en riesgo la salud propia y la de toda una familia.
En el campo, la seguridad no es solo una recomendación: es una herramienta tan importante como cualquier otra utilizada para producir una cosecha exitosa. Y cuando se trata del manejo de insumos agrícolas, adoptar hábitos de prevención puede proteger vidas, preservar el bienestar familiar y fortalecer la productividad rural.
Fomentar una cultura de prevención representa una oportunidad para seguir construyendo un agro más fuerte y sostenible. Según datos del Instituto Nacional de Salud (INS), solo en 2024 se registraron 6.729 casos de intoxicación por sustancias destinadas a prevenir, destruir o controlar organismos dañinos para la agricultura. De acuerdo con el mismo informe, el 76,4% de estos casos se originó durante el almacenamiento o la manipulación inadecuada dentro de las viviendas de los agricultores.
El equilibrio entre tecnología, productividad y bienestar
Las herramientas destinadas a proteger los cultivos de plagas y enfermedades desempeñan un papel fundamental para garantizar la producción de alimentos y evitar pérdidas que afectarían directamente la economía rural. Sin ellas, el impacto sobre las cosechas y el sustento de miles de familias sería considerable.
Sin embargo, el verdadero desafío no radica en el producto de protección de cultivos, sino en la forma en que se utiliza. La capacitación, el seguimiento de las recomendaciones técnicas y el uso adecuado de elementos de protección son factores decisivos para que estas soluciones contribuyan al desarrollo agrícola sin generar riesgos para las personas.
“La salud del agricultor es el motor de la competitividad y sostenibilidad en el campo. Promover prácticas de gestión racional de productos de protección de cultivos no busca prescindir de herramientas que son necesarias para la evolución del agro, sino asegurar que su uso potencie el rendimiento de las cosechas sin comprometer la calidad de vida de nuestros agricultores”, señala Fernando Mora, líder del programa Stewardship para Ecuador y Colombia de BASF.
Cinco pasos sencillos para un campo seguro y competitivo
La adopción de protocolos sencillos en el día a día es la mejor estrategia para garantizar un agro sostenible y seguro, y de esta forma mejorar la cultura de seguridad. Aquí te compartimos cinco acciones clave:
- Lectura obligatoria: revisar detalladamente la etiqueta y la ficha técnica del producto antes de manipularlo para conocer sus recomendaciones específicas.
- Indumentaria completa: utilizar siempre el Equipo de Protección Personal (EPP) adecuado para evitar el contacto directo con la piel o la inhalación de gases. Usar al menos los EPP que se indiquen en la etiqueta.
- Higiene en el campo: abstenerse estrictamente de comer, beber o fumar durante la preparación y aplicación de las mezclas.
- Lavado inmediato: ducharse minuciosamente y cambiarse de ropa al finalizar la jornada laboral, antes de interactuar con la familia.
- Triple lavado y desecho seguro: se debe enjuagar tres veces los envases vacíos, perforarlos para evitar su reutilización y almacenarlos en un lugar seguro (lejos del hogar) hasta su entrega en los centros de recolección autorizados. Los residuos resultantes deben reutilizarse en futuras mezclas compatibles.
Para empresas aliadas del campo como BASF Soluciones para la Agricultura, proteger los cultivos y cuidar a quienes los producen son dos objetivos inseparables. Por ello, la compañía continúa impulsando programas de capacitación, campañas de concientización y formación técnica orientadas a fortalecer una cultura de prevención en distintas regiones del país.
En un sector que depende cada vez más del conocimiento, la innovación y la eficiencia, la salud del agricultor deja de ser únicamente un asunto de bienestar individual. Se convierte en un factor determinante para la productividad, la sostenibilidad y el futuro del agro colombiano.