El ingeniero cordobés Guillermo Barreto planteó la urgencia de que las autoridades departamentales y nacionales deben rodearse de investiagaciones y estudios de fondo en materia de ingeniería hidráulica en aras de solicionar el problemas de las inundaciones en Córdoba y Sucre como se evidenció tras el paso de un frente frío en febrero pasado.
Así como se avanzó en una solución con la bocana estabilizadora de mareas en Cartagena para oxigenar los cuerpos de aguas internos como la ciénega de la Virgen y demás, de esa forma, evitar la mortandad de peces que se presentaban con relativa frecuencia, el caso de las inundaciones en los departamentos de Córdoba y Sucre requieren de unos estudios e investigaciones del mismo nivel.
La estructura, concebida por el ingeniero cartagenero José Rizo Pombo e inspirada en sistemas hidráulicos utilizados en Países Bajos, permite el intercambio controlado de aguas entre la ciénaga y el mar, lo que ha contribuido no sólo a la recuperación ambiental del ecosistema, sino también a la regulación de los niveles hídricos en temporadas de lluvias.
Barreto considera que este tipo de soluciones, basadas en la evacuación controlada del exceso de agua, podrían implementarse en zonas vulnerables de Córdoba para reducir el impacto de las inundaciones. Su planteamiento se apoya en principios ampliamente utilizados en la ingeniería hidráulica moderna.
No obstante, expertos advierten que, aunque el enfoque es técnicamente válido, su aplicación no es automática. Cada sistema hídrico presenta condiciones particulares, por lo que replicar una bocana como la de Cartagena requeriría estudios específicos que tengan en cuenta factores como la geografía, la cercanía a cuerpos de agua mayores y el comportamiento de ríos y ciénagas en la región.
Además, señalan que este tipo de infraestructura debe ir acompañado de un diseño adecuado y mantenimiento constante, para evitar problemas como sedimentación, alteraciones ambientales o pérdida de eficiencia con el tiempo.
En ese sentido, más que una réplica exacta, la propuesta de Barreto abre el debate sobre la necesidad de adaptar soluciones de manejo del agua a las realidades regionales, en un contexto donde los eventos climáticos extremos son cada vez más frecuentes.