En días pasados se hizo la presentación, en la Universidad de Cartagena, del reciente libro del periodista barranquillero Fausto Pérez Villarreal, “Entre palabras”. Se trata de una colección de entrevistas con escritores del Caribe colombiano.
Rubén Darío Álvarez Pacheco, muchachon@rinconguapo.com
Las voces reunidas en el libro “Entre palabras”, del periodista barranquillero Fausto Perez Villarreal, no aparecen aquí únicamente para hablar de literatura. En las conversaciones que el autor sostiene con veinte escritores del Caribe colombiano, las palabras terminan revelando algo más íntimo: recuerdos, obsesiones, lugares, lecturas, perdidas y experiencias que, de una u otra manera, han terminado convirtiéndose en escritura. La obra es, por eso, mucho más que una colección de entrevistas: es un espacio de encuentro alrededor de la palabra.
Publicado por Pijao Editores, de Ibagué, dentro de la Colección Caribe, dirigida por el poeta José Luis Hereyra Collante, el volumen se adentra en la literatura caribeña contemporánea a través de sus protagonistas. No se trata únicamente de preguntar y responder. En sus páginas hay memoria, confesiones, experiencias, influencias, búsquedas estéticas, obsesiones y circunstancias vitales que permiten mirar al escritor más allá de sus libros.
Pérez Villarreal entiende la entrevista como un ejercicio de escucha. Pregunta, pero también acompaña. Deja que el entrevistado recuerde, reconstruya, revele. Y en ese tránsito ocurre algo esencial: detrás de cada obra aparece un ser humano.
La solvencia de Fausto como entrevistador no es una impresión reciente. En 2002, el prestigioso periodista bogotano Daniel Samper Pizano incluyó “César Rincón, torero siempre torero”, una de sus entrevistas, en la Antología de las grandes entrevistas colombianas, publicada por Aguilar. Es un reconocimiento que dice bastante de su oficio y de su capacidad para convertir una conversación en una pieza periodística con valor propio.

“Entre palabras” es el resultado de un mosaico de voces. Una geografía literaria que avanza de nombre en nombre, de conversación en conversación, para mostrar la diversidad de quienes escriben desde el Caribe colombiano.
La ruta comienza con Guillermo Tedio, seguido por Pedro Blas Julio Romero, José Luis Garcés González, José Luis Hereyra Collante, Martiniano Acosta, Nohora Carbonell, Luis Roncallo Fandiño, Concepción Martes, Javier Marrugo Vargas, Ignacio Verbel Vergara, Jorge Campo Figueroa, Adolfo Ariza, Clinton Ramírez, Vicenta María Siosi, Alma Rosa Terán, Yehudah Abraham Dumetz, Aurora Montes, René Arrieta Pérez y Jorge del Río.
Son voces distintas, procedencias distintas, sensibilidades distintas. Pero todas terminan encontrándose en un mismo lugar: la palabra.
En la introducción, Fausto Pérez Villarreal explica que “Entre palabras” nació como un homenaje.
No a un escritor en particular, ni a una corriente literaria, sino a las palabras mismas: esas viajeras incansables que, según plantea el autor, no pertenecen a nadie y, sin embargo, todos recibimos como herencia.
Las palabras llegan desde lejos. Han sobrevivido a los silencios, a las pérdidas y a los combates invisibles que cada generación libra para mantenerlas vivas. Llegan cargadas de la memoria de los pueblos y conservan, como una respiración antigua, el aliento de quienes ya no están.
Para Pérez Villarreal, quien escribe convoca esa herencia interminable. Lo hace con otros, después de otros y gracias a otros. En esa concepción está quizá la clave de todo el libro: ningún escritor está completamente solo frente a la página. La palabra viene de alguna parte, ha pasado por otras voces y continúa su viaje en quien decide escribirla.
La palabra, frágil y poderosa al mismo tiempo, aparece así como un testigo que nunca camina solo.
Y Entre palabras es precisamente eso: el registro de ese viaje.
Fausto Pérez Villarreal conoce bien el ámbito de la conversación. Es comunicador social y periodista, magister en Educación y docente universitario, además de autor de varios libros de crónicas en los que ha convertido a personajes y acontecimientos del Caribe colombiano en materia narrativa.
Su bibliografía incluye títulos como “Su majestad el nocaut”; “Alfredo Gutiérrez, la leyenda viva”; “Nelson Pinedo, el Almirante del ritmo”; “Juan Piña, al fondo de su alma”; y “Richie y Bobby, en el corazón de Barranquilla”.
En “Entre palabras”, sin embargo, la mirada del cronista se concentra en quienes hacen de la escritura su oficio y su forma de interpretar el mundo.
Hay aquí una continuidad con su trabajo anterior: acercarse al personaje, escucharlo, buscar aquello que está más allá de la información evidente y permitir que la voz del protagonista conduzca el relato.
Por eso las entrevistas no funcionan como simples cuestionarios. Cada conversación abre una puerta.
Detrás de un libro aparece una infancia. Detrás de un poema puede estar una pérdida. Detrás de una novela pueden aparecer lecturas, territorios, maestros, recuerdos y obsesiones. Detrás de un escritor aparece, finalmente, una vida.
𝐔𝐧 𝐦𝐚𝐩𝐚 𝐥𝐢𝐭𝐞𝐫𝐚𝐫𝐢𝐨 𝐝𝐞𝐥 𝐂𝐚𝐫𝐢𝐛𝐞
La sucesión cronológica de los autores convierte el libro en una especie de mapa humano de la literatura del Caribe colombiano.
Primero aparece Guillermo Tedio. Después llegan Pedro Blas Julio Romero y José Luis Garcés González. Más adelante, José Luis Hereyra Collante, precisamente el poeta que dirige la Colección Caribe en la que se publica el volumen.
Luego aparecen Martiniano Acosta, Nohora Carbonell, Luis Roncallo Fandiño y Concepción Martes. La travesía continúa con Javier Marrugo Vargas, Ignacio Verbel Vergara, Jorge Campo Figueroa, Adolfo Ariza y Clinton Ramírez.
El recorrido prosigue con Vicenta María Siosi, Alma Rosa Terán, Yehudah Abraham Dumetz, Aurora Montes, René Arrieta Pérez y Jorge del Río.
Cada nombre aporta una perspectiva diferente. Cada conversación agrega una pieza al mosaico. Y, juntas, las voces permiten comprender que la literatura del Caribe no puede reducirse a una sola estética, una sola generación ni una única manera de entender el oficio.
Hay múltiples caminos para llegar a la escritura y múltiples razones para permanecer en ella.
𝐃𝐞𝐥 𝐥𝐢𝐛𝐫𝐨 𝐚 𝐥𝐨𝐬 𝐞𝐧𝐜𝐮𝐞𝐧𝐭𝐫𝐨𝐬
Desde su publicación, “Entre palabras” ha comenzado también su propio recorrido.
El libro ha estado presente en escenarios importantes de la actividad literaria colombiana. Llegó a la Feria Internacional del Libro de Bogotá, uno de los principales espacios editoriales del país. También participó en el Encuentro de Escritores del Caribe Colombiano, en Ciénaga (Magdalena), y tuvo presencia en la Biblioteca de la Universidad de Cartagena.
Más recientemente, el volumen llegó al Festival de Literatura de Córdoba y del Caribe, realizado en Montería.
𝐏𝐞𝐫𝐨 𝐞𝐥 𝐯𝐢𝐚𝐣𝐞 𝐭𝐨𝐝𝐚𝐯𝐢́𝐚 𝐜𝐨𝐧𝐭𝐢𝐧𝐮́𝐚
El próximo martes 15 de septiembre, “Entre palabras” llegará al Encuentro de Escritores en Sucre. Y, a finales de septiembre, estará presente en la Feria del Libro del Tolima (Felit).
Así, el libro sigue haciendo aquello para lo que parece haber nacido: provocar encuentros.
Porque una entrevista termina cuando se cierra la página, pero la conversación puede continuar mucho después. Una palabra dicha por un escritor puede encontrar otro lector, otra memoria, otra pregunta. Y entonces vuelve a ponerse en movimiento.
Quizá ese sea el verdadero sentido de “Entre palabras”.
Fausto Pérez Villarreal reunió a veinte escritores, pero en realidad reunió mucho más: reunió recuerdos, territorios, generaciones, lecturas, experiencias y distintas maneras de entender la creación literaria.
El libro es una fotografía de un momento de la literatura del Caribe colombiano, pero también es una conversación con el pasado y una apuesta por la permanencia de la palabra.
Las palabras —como las concibe Pérez Villarreal— no pertenecen completamente a quien las pronuncia ni a quien las escribe. Vienen de otros y seguirán hacia otros. Guardan la memoria de quienes las utilizaron antes y esperan encontrar nuevos lectores para no desaparecer.
Por eso, “Entre palabras” no es solamente un libro sobre escritores. Es un libro sobre aquello que hace posible que los escritores existan: la necesidad humana de contar, recordar, preguntar, imaginar y dejar una huella.
Y mientras sus páginas continúan viajando de una feria a un encuentro, de una biblioteca a un festival, de una ciudad a otra, las palabras siguen cumpliendo su antiguo destino.
Viajar.
Encontrarse.
Sobrevivir.
Y volver a comenzar en otra voz.