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Se estrena Rincón Guapo en vivo

Ambos profesionales son ampliamente reconocidos en Cartagena, por sus labores en cuanto a reportería gráfica, en el caso de Pedraza; y la foto publicitaria y artística, por parte de Garcés.

Este último, contó que sus estudios universitarios tienen que ver con el diseño, la publicidad y la fotografía comunicativa, pero, paralelamente, adelanta proyectos personales relacionadas con la producción artística en grandes formatos a color y en blanco y negro, destinada a las galerías de arte.

El artista cartagenero afirma que, incluso, cuando se está trabajando en este tipo de fotografías también ocurren calamidades, como podría tenerlas cualquier otro tipo de fotógrafo.

Para ejemplificar esa afirmación, trajo a colación el proceso de creación de “El pájaro picón picón”, uno de sus trabajos más conocidos, donde se aprecian las piernas de una mujer negra acostada boca arriba, mientras que al extremo del mueble está un tucán acechándola con su pico largo.

“En el momento en que yo estaba cuadrando las luces y los lentes —relató—, el tucán dio un salto y se metió entre las piernas de la muchacha y procedió a picarle sus partes nobles, por lo que me tocó tranquilizarla un rato para que volviera a posar, hasta que por fin pudo salir la foto”.

La mencionada fotografía hace parte de las postales eróticas que también han hecho famoso a Garcés, pero igual fortaleza tienen las imágenes que ha logrado de la Cartagena popular, pues asegura que le atraen en demasía los temas relacionados con la identidad, la raíz, la cotidianidad y el color negro de las gentes que no hacen parte de la estampa colonial que se vende en los folletos turísticos.

Precisamente, con esta temática se hizo acreedor a un premio en Francia, donde presentó las imágenes “Negrateniasquese”, una colección de fotografías en blanco y negro y de formato grande, “con las cuales intenté darle un sentido positivo a una frase peyorativa que se usa con mucha frecuencia en el imaginario racista de Colombia. Entonces, la idea era decir, ‘negra tenías que ser, para ser tan hermosa, inteligente y noble’”.

Por su parte, Manuel Pedraza contó que nunca en su vida había pensado ser fotógrafo y mucho menos reportero gráfico. De hecho, estudió Comercio Exterior y llegó a Cartagena, desde Buga (Valle), su ciudad natal, a trabajar como agente aduanero.

Pero un hermano que laboraba en el diario El Universal le informó que ese matutino estaba necesitando un fotógrafo, arte para el cual Pedraza no tenía ni idea de cómo se ejercía.

Sin embargo, se presentó al periódico exponiendo el relato ficticio de cómo le habían robado una cámara en la playa, por lo cual el gerente del medio le prestó una Canon con un solo rollo. Su primer trabajo fue la posesión de un alto funcionario de la ciudad, quien le colaboró con el manejo de la cámara.

De ahí en adelante ocurrieron un cúmulo de situaciones y correrías periodísticas, con las cuales obtuvo varios premios a nivel local, nacional e internacional, pues si algo lo caracterizó durante esos años fue su extraordinario olfato para encontrar la foto oportuna.

Pese a que decía odiar las noticias de orden público, paradójicamente fue este el sector periodístico que más reconocimientos le otorgó, mientras laboraba para El Universal, El Tiempo, la Gobernación de Bolívar y varias agencias internacionales.

No se pierdan este video.

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