Subscríbete a nuestro canal de Whatsapp

Verificar la edificación después del terremoto

El movimiento termina, pero la evaluación apenas comienza. Después de un sismo como el registrado recientemente en Colombia, una de las principales preguntas para quienes evacuaron viviendas, oficinas y otras edificaciones es cuándo pueden regresar y qué deben revisar antes de hacerlo. Grietas nuevas, deformaciones, elementos con riesgo de desprendimiento y afectaciones en las redes de gas, agua o energía son algunas de las señales que no deberían pasarse por alto.

SACS Group advierte que la primera revisión debe hacerse desde un lugar seguro y que una inspección visual realizada por los ocupantes permite identificar señales de alerta, pero no reemplaza una evaluación técnica cuando existen indicios de afectación o dudas sobre la estabilidad de la edificación.

“Después de un sismo no basta con mirar una edificación y concluir que está bien porque continúa en pie. Antes de regresar debemos observar si el movimiento produjo cambios y reconocer las señales que indican que debemos mantenernos fuera. Cuando existen daños visibles o dudas sobre la estabilidad, la decisión más segura es no ingresar hasta contar con una evaluación de personal competente”, afirmó Carolina López Pérez, gerente técnica para Latinoamérica de SACS Group.

Antes de volver a ingresar, SACS Group recomienda prestar especial atención a cinco aspectos que pueden advertir sobre posibles afectaciones:

1. Columnas, vigas y muros estructurales. La aparición de grietas importantes después del movimiento, desprendimientos o cambios visibles en estos elementos requiere especial atención. Si se identifican, no se debe ingresar únicamente para comprobar qué ocurrió en el interior.

2. Pisos, muros y forma de la edificación. Hundimientos, inclinaciones, separaciones o deformaciones que no existían antes del sismo pueden ser señales de afectación y requieren una valoración especializada.

3. Puertas y ventanas. Si después del movimiento dejan de abrir o cerrar normalmente, quedan atascadas o sus marcos presentan deformaciones, el cambio no debe ignorarse. Puede ser una señal de que alguna parte de la edificación experimentó desplazamientos.

4. Fachadas, balcones, cubiertas y cielos rasos. No todos los riesgos están en la estructura principal. Vidrios, revestimientos, tejas, cielos rasos u otros elementos pueden quedar inestables y desprenderse posteriormente.

5. Redes de gas, electricidad y agua. Olor a gas, chispas, cables expuestos, fugas de agua o daños visibles en las instalaciones son razones para no manipular ni restablecer los servicios hasta contar con apoyo especializado.

“Lo importante es entender que esta revisión no busca que las personas diagnostiquen técnicamente una estructura. Su función es reconocer cambios y señales de alerta para tomar una decisión preventiva. Si algo cambió después del sismo o existe incertidumbre sobre las condiciones del inmueble, lo indicado es mantenerse fuera y solicitar la evaluación correspondiente”, agregó López Pérez.

La ausencia de grietas visibles no permite determinar por sí sola que una edificación está completamente libre de afectaciones. Dependiendo de las características del inmueble y del movimiento experimentado, pueden existir daños que una persona sin formación técnica no esté en capacidad de identificar.

Por eso, si las autoridades restringen el ingreso, existen antecedentes de daños en la edificación o se identifican cambios posteriores al sismo, SACS Group recomienda esperar una valoración competente antes de retomar la ocupación.

Una vez se determine que existen condiciones para regresar, tampoco se deben restablecer automáticamente todos los servicios. Antes de utilizar equipos eléctricos, encender luces o manipular instalaciones de gas es necesario verificar que no existan señales de afectación. Ante cualquier anomalía, la recomendación es evitar intervenciones por cuenta propia y acudir a personal especializado.

Para SACS Group, las horas posteriores a un sismo deben entenderse como una etapa de verificación antes de la normalización. La prioridad no es recuperar rápidamente la rutina, sino comprobar que las condiciones permitan hacerlo de manera segura.

“Después de un sismo hay una pregunta que debería anteceder cualquier regreso: ¿qué cambió en esta edificación después del movimiento? Identificar esas señales, no minimizar los daños y saber cuándo se necesita una evaluación especializada puede evitar que una emergencia que ya pasó genere un nuevo incidente”, concluyó Carolina López Pérez.

Aquí resolvemos sus inquietudes
Scroll to Top

Iniciar sesión