𝐋𝐚 𝐨𝐛𝐫𝐚, 𝐫𝐞𝐜𝐢𝐞𝐧𝐭𝐞𝐦𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐧𝐨𝐦𝐢𝐧𝐚𝐝𝐚 𝐚 𝐥𝐨𝐬 𝐏𝐫𝐞𝐦𝐢𝐨𝐬 𝐈𝐧𝐝𝐢𝐚 𝐂𝐚𝐭𝐚𝐥𝐢𝐧𝐚 𝐩𝐨𝐫 𝐦𝐞𝐣𝐨𝐫 𝐟𝐨𝐭𝐨𝐠𝐫𝐚𝐟𝐢́𝐚, 𝐨𝐟𝐫𝐞𝐜𝐞 𝐮𝐧 𝐫𝐞𝐭𝐫𝐚𝐭𝐨 𝐚𝐭𝐞𝐧𝐭𝐨 𝐝𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐩𝐮𝐞𝐛𝐥𝐨𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐡𝐚𝐛𝐢𝐭𝐚𝐧 𝐥𝐨𝐬 𝐛𝐨𝐫𝐝𝐞𝐬 𝐝𝐞𝐥 𝐩𝐚𝐢́𝐬 𝐲 𝐫𝐞𝐯𝐞𝐥𝐚 𝐥𝐚 𝐫𝐢𝐪𝐮𝐞𝐳𝐚 𝐡𝐮𝐦𝐚𝐧𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐬𝐞 𝐝𝐞𝐬𝐩𝐥𝐢𝐞𝐠𝐚𝐧 𝐚𝐥𝐥𝐢́ 𝐝𝐨𝐧𝐝𝐞 𝐞𝐥 𝐦𝐚𝐩𝐚 𝐩𝐚𝐫𝐞𝐜𝐞 𝐭𝐞𝐫𝐦𝐢𝐧𝐚𝐫.
Rubén Darío Álvarez Pacheco, muchachon@rinconguapo.com
Recientemente, en el patio del Centro de Formación de la Cooperación Española en Cartagena de Indias, se vivió una de esas veladas que dejan una impresión duradera. Allí fue exhibido “Fronteras”, el documental del realizador cartagenero Edwin Salcedo Vásquez, una obra que se interna con delicadeza y atención en tres territorios del Caribe colombiano donde la vida se organiza lejos de los discursos oficiales y cerca de las prácticas cotidianas de la gente.
La película se mueve entre tres regiones que suelen mencionarse en los mapas políticos, pero pocas veces se exploran con detenimiento humano: el Darién, La Guajira y el Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina. En esos bordes geográficos, el documental encuentra una vitalidad cultural que revela la complejidad del Caribe colombiano.
Desde los primeros minutos queda claro que Fronteras no pretende describir únicamente un territorio. Su mirada se centra en las personas que habitan esos lugares: comunidades negras, indígenas y raizales que sostienen tradiciones, economías propias y formas de pertenencia que no siempre coinciden con los límites trazados por los Estados.
El trabajo propone una idea sugerente: la tensión entre centro y periferia muchas veces nace en el centro mismo. En los márgenes, la vida discurre con reglas propias, tejidas por generaciones que han aprendido a relacionarse con el mar, el desierto o la selva sin depender de las miradas lejanas de las capitales.
En esas regiones fronterizas aparecen prácticas sociales que tienen mucho de diplomacia cotidiana. Las comunidades mantienen vínculos con pueblos vecinos, comparten saberes, comercian y resuelven conflictos mediante acuerdos nacidos de la experiencia diaria.
El documental organiza su mirada alrededor de tres elementos que funcionan como una trenza vital. El primero son las formas de subsistencia: la pesca artesanal, los oficios del mar, el intercambio local, la agricultura y otras maneras de garantizar la vida en territorios que exigen ingenio y conocimiento profundo del entorno.
El segundo elemento se relaciona con las formas de ser. En pantalla aparecen las maneras de hablar, de cocinar, de bailar y de celebrar. La música, los gestos y los ritmos domésticos van dibujando una identidad colectiva que se reconoce en cada detalle.
El tercer componente de esa trenza es la identidad. Muchos habitantes de estas zonas viven en espacios donde los límites políticos no coinciden con la experiencia cultural. Allí se entrecruzan sentimientos de pertenencia múltiples: al territorio, a la historia familiar, al Caribe y a una nación que se vive de maneras diversas.
Uno de los mayores aciertos de Fronteras es su fotografía. Cada plano parece pensado para revelar la textura de los lugares: la claridad del mar, la aridez guajira, la espesura selvática del Darién. No se trata de paisajes decorativos, sino de escenarios donde transcurre la vida.
El cuidado visual del documental ha sido elogiado con una nominación al Premios India Catalina en la categoría de mejor fotografía, un reconocimiento que confirma la calidad del trabajo realizado por el equipo.
Durante la exhibición, el público permaneció atento a cada escena. Las imágenes y las voces de los protagonistas capturaron la atención de quienes asistieron al patio de la Cooperación Española.
Al finalizar la proyección, surgieron comentarios admirativos entre los asistentes. La película había logrado abrir una ventana hacia realidades que muchos conocen de nombre, pero pocas veces han observado con detenimiento.
En conversación posterior, Salcedo explicó que el proyecto contó con el respaldo de la Cancillería de la República de Colombia, institución que apoyó la realización desde sus primeras etapas.
Dentro de ese respaldo fue fundamental la confianza del entonces canciller Luis Gilberto Murillo, quien vio en la propuesta una manera de mostrar la vida de las fronteras caribeñas desde la perspectiva de sus propios habitantes.
Para Salcedo, el corazón del documental está en la gente. Son las comunidades quienes explican, mediante su experiencia diaria, la forma en que funcionan esos territorios.
El realizador cartagenero no es un desconocido en el campo audiovisual colombiano. Desde hace años se ha destacado por su trabajo como activista social y promotor de iniciativas culturales ligadas al reconocimiento afrodescendiente.
Uno de los proyectos que marcó su trayectoria fue la serie televisiva “Déjala morir”, transmitida por Telecaribe y dedicada a la vida de la legendaria cantadora de bullerengue Juana Emilia Herrera, conocida en el Caribe como “La Niña Emilia”.
Esa producción se convirtió en un referente de la televisión regional colombiana al obtener múltiples reconocimientos en los Premios India Catalina, alcanzando una cifra histórica para una serie emitida en el país.
La trayectoria de Salcedo también incluye su trabajo como publicista y gestor cultural. Fue pionero en la organización de un festival de cine afrodescendiente en Cartagena, iniciativa que abrió espacio a realizadores y miradas poco representadas en los circuitos tradicionales.
En el ámbito social, su labor ha estado vinculada al avance de las comunidades afrodescendientes. Durante su gestión en la Red para el Avance de estas comunidades (Red/Afro), impulsó una denuncia pública contra prácticas racistas ocurridas en varias discotecas del Centro Histórico de Cartagena, un episodio que despertó un amplio debate nacional.
Con Fronteras, Edwin Salcedo vuelve a demostrar que el Caribe colombiano guarda historias profundas en sus bordes geográficos. Allí, donde el mapa parece terminar, comienzan relatos que hablan de pertenencia, memoria y vida compartida.
𝐃𝐢𝐫𝐞𝐜𝐭𝐨𝐫𝐞𝐬: 𝐄𝐝𝐰𝐢𝐧 𝐒𝐚𝐥𝐜𝐞𝐝𝐨 & 𝐑𝐮𝐛𝐞́𝐧 𝐅𝐞𝐫𝐧𝐚́𝐧𝐝𝐞𝐳
𝐏𝐫𝐨𝐝𝐮𝐜𝐜𝐢𝐨́𝐧: 𝐄𝐝𝐰𝐢𝐧 𝐒𝐚𝐥𝐜𝐞𝐝𝐨 & 𝐉𝐮𝐚𝐧 𝐃𝐚𝐧𝐢𝐞𝐥 𝐓𝐚𝐛𝐨𝐚𝐝𝐚
𝐃𝐢𝐫𝐞𝐜𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐝𝐞 𝐅𝐨𝐭𝐨𝐠𝐫𝐚𝐟𝐢́𝐚: 𝐑𝐮𝐛𝐞́𝐧 𝐅𝐞𝐫𝐧𝐚́𝐧𝐝𝐞𝐳
𝐄𝐝𝐢𝐜𝐢𝐨́𝐧: 𝐀𝐫𝐢𝐞𝐥 𝐌𝐨𝐫𝐚𝐥𝐞𝐬
𝐒𝐨𝐧𝐢𝐝𝐨: 𝐏𝐚𝐛𝐥𝐨 𝐌𝐚𝐫𝐭𝐢́𝐧𝐞𝐳
𝐌𝐮𝐬𝐢𝐜𝐚𝐥𝐢𝐳𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧: 𝐎𝐥𝐢𝐯𝐞𝐫 𝐂𝐚𝐦𝐚𝐫𝐠𝐨