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Historia y ficción en la obra de Iván González

Por estos días, la editorial Magisterio presentó en Cartagena tres nuevos libros del escritor y dramaturgo Iván González García, en un encuentro celebrado en el salón Pierre Daguet de la Universidad de Bellas Artes y Ciencias de Bolívar.

La actividad reunió a un amplio grupo de representantes del mundo académico, la literatura, el periodismo, el teatro, la gestión cultural y la docencia, quienes acudieron para acompañar al autor en un momento significativo de su trayectoria.

La apertura estuvo a cargo de Alfredo Ayarza, director de la editorial, quien destacó la satisfacción de poner en circulación tres obras que dialogan con la historia, la memoria y la educación desde una mirada creativa.

El conversatorio fue moderado por el historiador cartagenero Alfonso Múnera Cavadía, quien condujo una conversación cercana con Iván González alrededor de los libros “Padilla, la odisea del almirante”, “La leyenda de Juana García” y “El teatro como integrador curricular”.

Desde el comienzo del diálogo, Múnera expresó que Iván González escribe con una profunda sensibilidad, capaz de atraer tanto a lectores jóvenes como adultos. Señaló que sus novelas parten de acontecimientos históricos, pero toman un rumbo propio que despierta la curiosidad y anima a conocer más sobre los personajes y las épocas retratadas.

El historiador resaltó la riqueza de la prosa del escritor cartagenero y su facilidad para construir imágenes llenas de belleza. Afirmó que sus relatos poseen una brevedad admirable, fruto de un trabajo cuidadoso que logra decir mucho con pocas páginas.

Añadió que esa capacidad le permite apropiarse de los hechos históricos, transformarlos y dar vida a un universo literario propio, donde la ficción dialoga permanentemente con la realidad documentada.

Al referirse a “La leyenda de Juana García”, Múnera comentó que la obra resulta encantadora porque toma como punto de partida la existencia de una mujer esclavizada que pasó por Cartagena y Bogotá, aunque el autor incorporó numerosos elementos nacidos de su imaginación.

A juicio del historiador, el lector termina convencido de estar recorriendo acontecimientos auténticos, gracias a la forma en que los personajes y los escenarios cobran vida a lo largo de la obra.

También destacó un detalle que enlaza ambos libros: el joven estudiante de Antropología que aparece en “La leyenda de Juana García” reaparece en “Padilla, la odisea del almirante”, ya convertido en antropólogo e investigador.

Sobre el libro dedicado al almirante José Prudencio Padilla, Múnera señaló que las ilustraciones enriquecen la lectura, crean un ambiente festivo y acompañan con acierto los cambios temporales que plantea la obra.

Precisó igualmente que el texto no se limita a recorrer la carrera militar del héroe naval, sino que también explora aspectos de su vida sentimental, lo que contribuye a ofrecer una imagen más completa del personaje.

Durante su intervención, Múnera recordó que la historia universal está atravesada por sentimientos humanos como el odio, el resentimiento y la envidia, elementos que ayudan a comprender muchas decisiones políticas de enorme trascendencia.

En ese contexto planteó la pregunta sobre lo que pudo haber pasado por la mente de Simón Bolívar cuando ordenó el fusilamiento de Padilla, una determinación que hoy muchos consideran un grave desacierto.

Según explicó, diversos estudios han planteado que Bolívar pudo haber sentido temor ante la posibilidad de que la población negra adquiriera un protagonismo mayor en el proceso de independencia.

Múnera elogió la manera en que Iván González aborda ese episodio histórico, destacando el equilibrio con que desarrolla un asunto complejo y cargado de profundas implicaciones para la historia colombiana.

Al tomar la palabra, Iván González explicó que sus novelas buscan rendir homenaje a personajes reales vinculados con Cartagena, cuyas vidas ofrecen abundante material para la creación literaria.

Sobre Juana García recordó que las fuentes históricas indican que fue traída a Cartagena y recibió el apellido Joseph García, correspondiente al hombre que la compró como esclava. Añadió que era señalada de practicar brujería, aunque sus conocimientos ancestrales le permitieron sanar a Joseph García, hecho que cambió su destino y le devolvió la libertad.

El autor manifestó que uno de sus mayores propósitos consiste en lograr que el lector acepte con naturalidad la presencia de lo mítico, siempre apoyado en referentes históricos que sirven de fundamento al relato.

Hacia el final del encuentro, Múnera recordó que muchas mujeres africanas injustamente calificadas de brujas eran, en realidad, portadoras de valiosos saberes ancestrales. Iván González cerró la conversación con una sonrisa y una frase que despertó la risa de los asistentes: “Los historiadores creen que tienen la verdad. Por eso tengo mis discusiones con ellos…”.

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